Me encantan las camisas de hombre de segunda mano.

Me gusta ponérmelas y sentir que sus grilletes de entretela del cuello y los puños me quedan grandes.

Siento la camisa como una prenda normalizadora, unificadora, asociada a unos protocolos determinados.

En mi imaginario la camisa es el símbolo de la negación del cuerpo físico en el trabajo. Deconstruyo camisas para subvertir esa negación.

Durante el proceso se establece un dialogo táctil entre mi cuerpo y la prenda.

Exploro sus potencialidades en mi cuerpo: la camisa a mí me adorna, me erotiza, me ata, sexualiza...

She.  Panel de inspiración de la primera camisa.